La educación del siglo XXI llega a la FINE

Por Máximo Bosch, decano

No es de extrañar que la educación, y en particular la terciaria, esté experimentando grandes cambios. Aunque, eso sí, va con desfase respecto de la revolución digital (por algo se ha acuñado la frase "aulas del siglo XIX, con profesores del siglo XX para alumnos del siglo XXI").

La revolución digital ha expandido enormemente el alcance de la educación formal. Hoy, las mejores universidades del mundo están poniendo a disposición de quien lo quiera a través de internet, una cantidad importante de sus clases. Se dictan cursos para públicos que sobrepasan el millón de personas, y la cantidad de cursos, conferencias, publicaciones, presentaciones, etc., a los que se puede acceder, libremente o por una tarifa a través de la web, son innumerables. Existe todo tipo de títulos y grados que son otorgados en esta modalidad virtual. En fin, si algo caracteriza la situación actual, es la facilidad con que se puede acceder al conocimiento, así como su ubicuidad gracias a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).

En este ambiente necesariamente debe cambiar el rol del profesor y del alumno en la institución tradicional. Allison King escribió el artículo "From Sage on the Stage to Guide on the Side", en el que se describe que debe pasarse de una educación centrada en el profesor a una centrada en el estudiante. De una preocupada del enseñar a una preocupada del aprendizaje. La sala deja de ser un lugar en que el profesor le traspasa conocimientos al alumno, para convertirse en uno en el cual él se transforma en un guía del aprendizaje. Aparece el término Flipped Classroom en el que se "plantea la necesidad de transferir parte del proceso de enseñanza-aprendizaje fuera del aula con el fin de utilizar el tiempo de clase para el desarrollo de procesos cognitivos de mayor complejidad que favorezcan el aprendizaje significativo".

Este cambio requiere no solo de cambios en el profesor, sino también, y en forma muy importante en el alumno. Éste debe asumir una responsabilidad en buscar información, comprender la materia del curso y usar la clase para resolver sus dudas, una clase en que el intercambio de información, de ideas y conceptos es lo central.

En la FINE estamos avanzando en esta dirección. Apoyados en el programa Púlsar, esperamos que de aquí a unos años hayamos realmente alcanzado este importante cambio en nuestras aulas.